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#PensarEnDiverso: Cuidar en plural

Pensar en diverso

Mientras palpitan los días, entre ansiedades y restructuraciones de las lógicas cotidianas, las mujeres están enfrentando enormes tensiones para combinar su trabajo y los cuidados, tanto en los hospitales, como en los hogares. Los patrones socioculturales en torno a los cuidados que ha impuesto el patriarcado laceran la autonomía femenina y la colocan en posiciones vulnerables. Acercarse al tema en tiempos de crisis sanitarias resulta un desafío y también implica anexar a cada pensamiento una cuota inmensa de sensibilidad. Pensar en diverso indaga acerca de la problemática vinculada a las mujeres y los cuidados en tiempos de COVID-19.

La noción de cuidados hace referencia a un conjunto de aspectos que abarcan los cuidados en la  salud, el cuidado de los hogares, el cuidado de las personas dependientes, y a las personas que cuidan o el autocuidado (ONU Mujeres y CEPAL, 2020). Resulta transcendental reflexionar sobre los estereotipos vinculados a las cuidados para deconstruir y amplificar estas temáticas y  propiciar la creación de nuevos sentidos de igualdad y justicia social.

Las mujeres hacen malabares para asumir los cuidados y continuar con proyectos laborales. Muchas féminas descuidan su salud y sus proyectos personales para ofrecer calidad de vida a otros y esas renuncias transcurren en silencio, presas de ansiedades; las cuidadoras ocultan sus miedos y su integridad individual se deteriora.

La injusta organización del cuidado en las dinámicas familiares y sociales y la división sexual del trabajo, naturalizan estas realidades, por lo cual no existe una mirada crítica, ni acciones que propicien cambios. Los roles tradicionales de género colocan a las mujeres como guardianas de las casas y las dibujan como seres para otros: esa herencia cultural provoca sentimientos de culpa o malestares cuando se exige espacios y tiempo para cuidar de ellas.   

La pandemia ha obligado a permanecer en los hogares y la sobrecarga femenina crece: cuidan y trabajan con las modalidades virtuales. La reorganización de las rutinas domésticas sigue en manos de las mujeres, que deben dedicar horas a la higiene de las casas, organizar las actividades escolares de los niños y niñas, atender a los ancianos y ancianas, o las personas dependientes que existan en los hogares y, en muchas ocasiones, hasta buscan alimentos y recursos necesarios para el hogar.

Los horarios para el descanso y el autocuidado son mínimos, por lo tanto, el desgaste físico y sicológico aumenta debido a las presiones. Otras mujeres han suspendidos sus actividades laborales, por lo que quedan en posiciones de dependencias económicas.

El cuidado de la vida es un acto de amor, pero cuidar a otros no tiene sexo. El cuidador o cuidadora, necesita también cuidados y apoyo social y familiar. Reajustar dinámicas y cambiar pensamientos son los mayores retos para construir espacios de igualdad donde todos se cuiden y respeten.

El contexto sanitario actual evidencia la importancia de colocar en las agendas públicas las temáticas relacionadas a los cuidados desde una perspectiva de género, Pensar en diverso propone seguir reflexionando sobre mujeres en tiempos de COVID_19.

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