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Riesgo psicológico en la pandemia: niñez y adolescencia (III)

La salud mental de niños, niñas y adolescentes ha ocupado nuestro espacio de orientación desde hace dos secciones. #PsicologíaParaTuVida hoy concluye este ciclo, exponiendo otros factores que influyen en la salud mental de este grupo poblacional, durante la pandemia del COVID-19. Nuestra referencia ha sido un trabajo publicado en el 2020 en la Revista Cubana de Pediatría, titulado: Salud mental en la infancia y adolescencia durante la pandemia de COVID-19. A los factores considerados en publicaciones anteriores debemos incorporar los siguientes:

Maltrato infantil: se producirá un incremento notable del maltrato infantil por violencia física, emocional y sexual. Según el documento técnico de la Alianza para la Protección de la Infancia en Acción Humanitaria, mencionado en el trabajo de referencia, este factor se manifiesta en:

  • Negligencia y disminución de los cuidados, secundario a cierre de escuelas y servicios de cuidado infantil, demandas laborales y personales de los cuidadores o enfermedad, cuarentena o aislamiento de ellos.
  • Aumento del abuso y violencia doméstica e interpersonal, ya sea por aumento del estrés psicosocial de los cuidadores, ausencia de supervisión, aumento de tiempo de exposición a pantallas con contenido de riesgo. Esto principalmente en los adolescentes por aburrimiento y búsqueda de novedad sin supervisión, y contacto peligroso con posibles abusadores: cyberbulling, sexting, grooming, entre algunos. (A)
  • Aumento de riesgo de lesiones, intoxicación y otros secundarios a mayor disponibilidad y uso indebido de desinfectantes tóxicos, alcohol y medicamentos.
  • Disminución del acceso a redes de apoyo protectoras intra- o extrafamiliares: mayor aislamiento e invisibilidad de familias maltratadoras, y mayores dificultades para denunciar incidentes.

Necesidades especiales o trastornos psiquiátricos previos: Se incrementa la vulnerabilidad de los infantes y jóvenes con necesidades especiales o trastornos mentales preexistentes. Vamos a referirnos a tres ejemplos en este sentido, aunque en el trabajo en el cual se basa esta sección, se incluyen otros ejemplos, que puedes consultar si resulta de tu interés:

  • En los pacientes con trastorno del espectro autista (TEA) el aislamiento puede ser difícil de asimilar, presentan ansiedad e incremento de las estereotipias. Igualmente, sus padres experimentan más estrés que los padres de niños con otras discapacidades.
  • En la discapacidad intelectual (DI) existe un riesgo significativo de infección debido a la mayor prevalencia de comorbilidades sistémicas, hábitos personales, exposición constante a otras personas por el grado de apoyo que pueden requerir, y necesidad de atención clínica. Podrían, además, generarse conductas problemáticas, ansiedad relacionada con la salud, y aparición de trastornos mentales o exacerbación de los existentes.
  • Los infantes y adolescentes con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) con sus características disruptivas, experimentan aumento en la intensidad de los síntomas, agravadas además por el maltrato infantil del que pueden ser objeto.
  • Los pacientes con trastornos de ansiedad pueden presentar enormes dificultades para adaptarse a los cambios actuales, sobre todo aquellos con temor a contaminarse y a las enfermedades. Algunos niños con ansiedad por separación pueden estar más apegados a sus cuidadores; en ellos la violencia intrafamiliar puede precipitar crisis de ansiedad.

Familia: El contexto pandémico actual favorecela presencia de estrés de manera significativa, no solo en infantes y adolescentes, sino en los cuidadores en el hogar. Algunas manifestaciones de esto son: la aparición de conflictos familiares, se genera irritabilidad, hiperactividad, impulsividad y ansiedad, y pueden precipitarse accidentes y respuestas impulsivas y violentas. En ocasiones, los cuidadores llegan a afectarse hasta el punto de comprometer su capacidad de ofrecer un entorno seguro, estabilidad y cuidados a los más jóvenes.

García Morey y otros, encuentran aspectos negativos de la crianza durante el aislamiento, entre ellas, conflictos en la conducción de los horarios y rutinas, problemas para guiar al niño sobre todo si es rebelde y desafiante, dificultades en ofrecer actividades apropiadas y atractivas o en desempeñar el rol de maestros; también, el simultanear los cuidados del hijo con las labores domésticas, sobre todo en las madres que se sienten sobrecargadas.

En menor frecuencia aparecen: dificultades para lidiar con los deseos del niño de salir a la calle, relaciones entre hermanos, mantener buen estado emocional y supervisar el tiempo de uso de celulares, tabletas, computadoras y otros. Estos autores también aprecian una ligera tendencia hacia la disminución de los síntomas cuando la madre tiene personas que la ayudan con los hijos.

No todos los niños y adolescentes tienen las mismas herramientas para salir adelante de los impactos en la salud mental asociados a las vivencias durante la pandemia, que pueden ser particularmente graves cuando no tienen las necesidades básicas cubiertas, carecen de un entorno familiar y educativo protector y cuando son víctimas de maltrato.

Sin embargo, aquellos que contaron con la presencia de cuidadores adultos estables y recibieron los apoyos necesarios, y tras la cuarentena se mantienen rutinas y hábitos saludables, deben recuperar su funcionamiento normal.

A continuación, te dejamos el link donde puedes acceder al trabajo de referencia, para obtener mayor información. Si quieres acercarte a temas vinculados con la #PsicologíaParaTuVida, síguenos en próximas secciones de lunes alternos. Te esperamos.

Salud mental en la infancia y adolescencia durante la pandemia de COVID-19. Disponible en https://scielo.sld.cu/pdf/ped/v92s1/1561-3119-ped-92-s1-e1342.pdf

(A) Cyberbulling (en español: ciberacoso); sexting (en español: mensajes con contenido sexual); grooming (en español: acoso y abuso sexual a través de redes sociales).

MSc. Lisneth Rodríguez Hernández
Licenciada en Psicología. Máster en Ciencias Sociales y Axiología. Directora de Comunicación Institucional, de la Universidad de Holguín.

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