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Señales de alarma en niños y adolescentes

Psicología para tu vida

En tres secciones anteriores de #PsicologíaParaTuVida, ofrecimos algunas recomendaciones e ideas prácticas para favorecer la salud mental de niños y niñas en el contexto pandémico actual. Pero nuestra sección de hoy llama la atención en algunas señales de alarma que pueden manifestarse, a partir de la combinación de las difíciles condiciones externas y de dificultades emocionales previas, que pueden desencadenar situaciones emocionales de conflicto, y para las que las recomendaciones, propuestas e ideas prácticas anteriores, no son suficientes.  

Cada familia atraviesa la pandemia y el aislamiento o distanciamiento social obligatorio
de la mejor manera que puede y conoce mejor que nadie a sus hijos e hijas. Todas las
manifestaciones que surjan por parte de las niñas y niños de la familia deben ser evaluadas para determinar qué manifestaciones se perciben graves y requieren acciones específicas de ayuda.

Para saber si las niñas y los niños atraviesan alguna situación emocional que requiere
ayuda, sugerimos prestar atención a las siguientes manifestaciones:

  1. Tristeza persistente y constante:

A veces, con llanto, acompañada de apatía (parece que nada les interesa),
funcionamientos agresivos sobre sobre sí mismos (autoagresión) o sobre otros y otras,
llegando hasta estados de furia.

  • Retracción continua

Es la sensación de que están “muy metidos para adentro”. Incluye la pérdida del interés
durante un tiempo prolongado sobre cosas que en otro momento le resultaban atractivas (por ejemplo, no quiere hablar o comunicarse con nadie, no quiere jugar, no quiere participar de nada de lo escolar).

  • Somatizaciones

Esto quiere decir que aparezcan manifestaciones en el cuerpo como, por ejemplo, caída del cabello, alergias, dolores persistentes de estómago, dolores frecuentes de cabeza sin causa física clara.

  • Movimientos de descarga involuntarios o TICS

En algunos niños y niñas puede aparecer la necesidad de mover el cuerpo de modos
extraños como aletear, hacer pequeñas carreras en casa, ir a tocar la pared y volver,
movimientos no habituales de manos, piernas, hombros o balanceos.

  • Dificultades importantes en la regulación del sueño

Como el insomnio o las ganas de dormir todo el tiempo.

  • Dificultades en el control de esfínteres

Puede ser que se hagan pis a la noche o durante el día persistentemente, también puede haber problemas con las heces (caca), como manchar el blúmer o el calzoncillo, no poder ir al baño por muchos días, hacerse pis encima habiendo ya dejado los pañales. Podemos consultar a un profesional de la salud si estas manifestaciones se mantienen durante mucho tiempo.

  • Miedos y terrores

Cuando son imposibles de ser contenidos por las personas adultas a cargo, que dejan a niñas y niños sumidos en una angustia permanente. Por ejemplo, el miedo a la muerte propia o de allegados, el miedo a enfermarse, el miedo a salir. Si bien en cierta medida estos miedos son lógicos en este contexto, si se transforman en inhabilitantes para el niño o la niña (es decir, si todo el tiempo está pensando en eso, si le consumen toda su energía, y no puede dormir, comer o conectarse con otros temas) es motivo de consulta.

  • Ideas y/o percepciones extrañas

Aquellas que no son compatibles con su vida cotidiana ni con la realidad circundante: si sienten que “alguien” está dentro de sus cabezas y les da órdenes, escuchan voces que el resto no puede escuchar, ven imágenes de cosas que no existen y que no son producto de un juego fantasioso. Si estas manifestaciones tienden a perdurar en el tiempo y a volverse más intensas pueden ser indicadores que hay que atender y ante las cuales sugerimos consultar.

Recuerda que es posible que algunos niños o niñas necesiten tratamiento psicológico o que algunas madres, padres o cuidadores requieran orientación familiar y que estos acompañamientos ayuden a superar las dificultades. Sin embargo, es preciso comprender estas manifestaciones como intentos de niñas y niños de lidiar con la situación de excepción que estamos viviendo y no como patologías permanentes que los acompañarán el resto de sus vidas.

Esperamos que la sección de hoy te sirva para identificar y actuar, de ser necesario, para garantizar la salud mental de nuestros niños y niñas. Síguenos en la próxima sección de #PsicologíaParaTuVida.

Adaptado de:

Impacto emocional en pandemia: Guía de recursos para la contención emocional de chicas y chicos de 6 a 12 años. Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia. Ministerio de Desarrollo Social. Argentina.

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