Como parte de las celebraciones por el aniversario 50 de la Universidad de Holguín y los 25 años de la Sociedad Cubana de Ciencias de la Información (SOCIT) en la provincia, tuvo lugar un Café Literario para presentar el libro “Apuntes para la historia de la Universidad en Holguín”, un esfuerzo de los investigadores María Alicia Álvarez Reyes, Etna Noriega Rodríguez y Roberto Rodríguez Córdova, como regalo que recoge el decursar de la Casa de Altos Estudios en estos 50 años de educación.

Realizado en la Biblioteca Benito Juárez, el Dr. C. Roberto Rodríguez Córdova, quien además es Doctor Honoris Causa de la Universidad de Holguín, compartió con los presentes detalles de los inicios de su labor en los inicios de la década de los 70, como profesor encargado de organizar la Educación Superior en la región Holguín, donde ya existía en 1967 una Filial de Medicina, un año después nace la Filial Pedagógica y en 1970, los primeros pasos de una Unidad Docente de Economía, todas adscritas a la Universidad de Oriente. De esta manera, se comienza una hermosa labor de unificación que sentaron las bases de los primeros esbozos del nacimiento de la Educación Superior.
Por ello, no pudieron faltar en libro, las palabras de Fidel Castro, pronunciadas aquel 26 de febrero de 1959 desde el balcón de La Periquera, donde les dijo a los holguineros en su unánime reclamo:
“Yo les expliqué anoche a los representativos de las instituciones cívicas que el problema más complicado en este momento, el único problema que yo no podía resolver de inmediato, porque había mucha pasión, porque era necesario calmar los ánimos primeramente, era el problema de la Universidad, yo les expliqué que era en este momento el problema más complicado, pero que yo tenía la seguridad de que cuando los ánimos se apaciguaran, cuando se demostrara plenamente de que Holguín necesitara una universidad, cuando fuese una demanda de la cultura del país, Holguín podía tener la seguridad de que iba a contar con esa nueva universidad.”

En el texto, se pueden encontrar, además, una periodización de la historia de la Universidad de Holguín y en los anexos, imágenes de aquellos momentos fundacionales.

Como colofón de la presentación, la combatiente de la lucha clandestina, María Elena Lucero Delgado, sobrina del mártir que, con orgullo, una de las sedes universitarias lleva su nombre, Oscar Lucero Moya, junto a su esposo Marcelino Ben Castillo Mayor, jubilado de la Fuerzas Armadas Revolucionarias y combatiente internacionalista tuvieron la deferencia de compartir con docentes y trabajadores allí presentes, su satisfacción al intercambiar con los jóvenes que estudian Ingeniería, una posibilidad de llenarse de energía y esperanzas por todo lo vivido y lo que está por venir.

María Elena Lucero Delgado recordó sus años como niña y joven junto a su padre y tío, siempre dispuestos a ayudar a los más desamparados. Asimismo, exhortó a todos a preservar la Revolución cubana, que tanto sacrificio y sangre había costado de tantos jóvenes que dieron su vida para liberar la Patria. Destacó que ella confía en las nuevas generaciones, para quienes tiene todo su amor.


