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Centro de aislamiento en Holguín: Lecciones de humanismo

Foto: Carlos Rafael Díaz/Ahora

Por Yanela Ruiz González/Ahora.

Grandes lecciones de humanismo se imparten cada día en el Centro de aislamiento habilitado en la sede Celia Sánchez Manduley, de la Universidad de Holguín, para la atención a viajeros cubanos, residentes o no en el país, que arriban a la provincia desde distintas latitudes y cumplen aquí parte del protocolo orientado para estos casos.

Lo reafirma el quehacer cotidiano del personal que allí se desempeña y garantiza una estancia lo más decorosa posible, pese a las dificultades por las que atraviesa el país y los sacrificios personales, que no son pocos, para brindar lo que se tiene y a veces hasta lo que no, (porque se las ingenian para complacer), con amor y disposición, como buenos cubanos que somos.

Funciona así este centro, que abrió sus puertas el seis de febrero pasado a los primeros viajeros y ya suman más de 100 los atendidos allí, procedentes en su mayoría de Rusia, Estados Unidos, Brasil, Jamaica, Arabia Saudita, Colombia, Ecuador, Italia y Alemania.

Sin escatimar horarios 138 trabajadores de la Universidad ponen su empeño en cada jornada, permeadas de altruismo y solidaridad, que vienen de la mano menos sospechada y mucho reconfortan a quienes se destinan, sin conocer más que su presencia.

Es el caso de la cocinera Yamile López, que se encargó de traer de su casa la malanga para el puré de la bebita de siete meses procedente de Italia, y de sus colegas José Alberto Fruto y Juan Carlos Zamora, quienes se esmeran para hacer más atractiva la comida de la niña de tres años llegada de Estados Unidos, intolerante a determinados alimentos, a quien mimaron como si fuese su hija o nieta y nunca la han visto.


Y es que en este centro de aislamiento hay un equipo todoterreno que obra desinteresadamente, tan solo por la satisfacción de saberse útiles y contribuir en la dura batalla impuesta hace casi un año por la COVID-19. Movidos también por su sentido de pertenencia y compromiso con el ser humano ante todo, pues aun temerosos de la enfermedad, como dice Elizabeth Sánchez, trabajadora del área de la residencia estudiantil, quien funge como mensajera en estos momentos, “hay que dar todo por todos y obrar por el bienestar y el deber que nos toca, siempre cumpliendo las medidas para protegernos y no formar parte de los números que a diario informa el Doctor Durán”.

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Foto: Carlos Rafael Díaz/Ahora


En su tercera experiencia como centro de aislamiento, comenta la vicerrectora Marisol Pérez Campaña, la sede Celia Sánchez se ha organizado en varios subgrupos de trabajo, comandados por los jefes administrativos de cada área y de manera general, el equipo de dirección compuesto por representantes del Partido, Gobierno, Salud, Higiene y Epidemiología, el Minint y ella por la UHo.

“Un peso importante en esta labor la tiene el personal de la cocina, bajo el mando de Arnoldo, que tiene en sus manos todo lo referente a la alimentación y junto a su colectivo, ha puesto a prueba ingenio y valor humano en esta contienda. Como también el grupo de servicio interno, que asegura todo lo que da vitalidad al Centro de aislamiento y el de la residencia estudiantil, a quienes se les ha reorganizado el trabajo en función de apoyar distintas labores en la propia zona roja, a pesar del gran riesgo que entraña”, afirma.

Otro grupo importante es el cuerpo de Seguridad y Protección de la propia Universidad, quienes asumen otros controles mucho más rigurosos en el acceso al centro, pues tienen que evitar todo tipo de intercambio tanto de personas como de paquetes que traen los viajeros, algo que les ha tocado enfrentar.

Explica Marisol que a diario realizan un consejillo para analizar las incidencias del día y las preocupaciones para la nueva jornada. Una de las cuestiones que han aprobado de manera excepcional, es la entrada de algún recurso imprescindible que necesite el viajero en su estancia, para lo cual solo están autorizados los miembros del equipo de dirección y luego de que sea debidamente desinfectado se le entrega al viajero que lo solicitó a la familia, como por ejemplo, chancletas, almohadillas sanitarias o alguna prenda interior, pues tienen habilitado un local con dependientes de Cimex para la venta de productos de aseo básico, que se les hacen llegar mediante servicio de mensajería.

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Foto: Carlos Rafael Díaz/Ahora

EL interior del Centro

La llegada de viajeros ocurre en horarios de la madrugada fundamentalmente. En cuanto asoma la guagua de Ómnibus Nacionales desde la garita informan al puesto de Salud o al del equipo de dirección creados en el Centro, e inmediatamente se alistan para el recibo en los límites con la zona roja, donde están los dormitorios, pues hay que hacer pesquisaje a los viajeros, desinfectar los paquetes, explicar todas las medidas y normas y darles merienda, entre otras acciones.

Aunque se dice en pocas líneas, este proceder implica todo un protocolo de seguridad y de minuciosas reglas, que muchas veces conllevan a renunciar al merecido descanso, pues los encargados de estas actividades han dejado de ir a casa, o se ausentan por largo periodo, otros, como el chofer de la institución, ha restado horas de su tiempo con el hijo recién nacido para brindar lo mejor de sí en esta tarea.

Importante cometido también tiene el personal de Salud designado bajo el mando del Licenciado en Enfermería Miguel Góngora Bermúdez, supervisor del Hospital Clínico Quirúrgico, integrante del equipo de dirección del centro de aislamiento. Cuatro equipos compuestos por doctor, enfermera, estomatólogos y rehabilitadores que funcionan como facilitadores, se rotan para brindar la atención y realizar la vigilancia epidemiológica durante la estancia de los viajeros.

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Foto: Carlos Rafael Díaz/Ahora

“Al quinto día de su llegada al centro de aislamiento a los viajeros se les realiza un PCR, de resultar negativo egresan y se envían en transportación gratuita a su destino, e informamos a sus respectivas áreas de salud porque allí también deben seguir en atención durante 10 días más.

“Hemos tenido casos positivos, momento a partir del cual los que permanecen en el dormitorio pasan a ser contactos directos y cambia el protocolo de actuación, y deben permanecer cinco días más bajo vigilancia. Tenemos retroalimentación con el puesto de mando del Hospital Clínico Quirúrgico, cualquier síntoma que aparezca, el viajero es trasladado para esta institución. Por eso creamos un nivel de conciencia en ellos para que no oculten ninguna sintomatología. Esta enfermedad contagia a cualquiera”, subraya.

Y mientras crecen las cifras afuera, hay gente que se “desviven” por contener un virus letal y otras que agradecen el resguardo y las atenciones recibidas por el cuidado de su salud, la de su familia y el pueblo.

Lo expresan las palabras e incontenibles lágrimas de la sagüera Yaquelin, conmovida ante tanta organización, entrega, arduo trabajo, constante preocupación porque no le falte nada ni a ella ni a sus compañeras de dormitorio, la madre de la bebita de siete meses, que conoció el sabor de comida cubana en este Centro.

“Mi experiencia ha sido maravillosa. Pienso que no merezco tanto, me emociono solo de pensar en todas las personas que están detrás para darnos lo mejor que puedan. Vivo hace muchos años en el exterior y puedo apreciar aún más la humanidad y humildad del cubano, es grade, es indescriptible. Quiero decir gracias con todo mi corazón…gracias y gracias y gracias…infinitas gracias”.

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Foto: Carlos Rafael Díaz/Ahora

Luis Ernesto Ruiz Martínez
Lic. en Educación, especialidad Matemática-Computación. Especialista en Docencia en Psicopedagogía. Especialista de la Dirección de Comunicación Institucional.

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