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Doce horas al lado de Fidel (+Fotos)

El paso de la Caravana, por las calles santiagueras, representó el recibimiento al Eterno Comandante, que estará siempre presente. Desarrollado en la Universidad de Oriente, el 03 de diciembre de 2016. UHO FOTO/Yudith Rojas Tamayo
El paso de la Caravana, por las calles santiagueras, representó el recibimiento al Eterno Comandante, que estará siempre presente. Desarrollado en la Universidad de Oriente, el 03 de diciembre de 2016. UHO FOTO/Yudith Rojas Tamayo

Hay días que marcan el latido de los pensamientos. Días que se agolpan en la memoria con la fuerza de un dolor compartido por millones. Es sábado. Mochilas al hombro, baterías al 100 por ciento y el deseo de ser testigos de la historia se unen en un destino: Santiago de Cuba; en un propósito: despedir físicamente al Líder Histórico de la Revolución Cubana; en un ideal: acompañar al pueblo cubano en el merecido homenaje; los autores: grandes amigos de la Cátedra de Estudios Canadienses de la Universidad de Holguín.

Hasta Cuba llegaron tras conocer la noticia que se hizo viral en el mundo. Mientras algunos medios publicaban sus versiones, ellos quisieron ser parte del mar de pueblo que, por toda la Isla, estuvo muy cerca del Comandante en Jefe.

El reloj marca las 9:00 a.m. y los 156.3 km que separan la Ciudad de los Parques de la siempre, Ciudad Héroe, son recorridos en la intensidad de los recuerdos de la patria chica de Fidel y Raúl. Las calles están llenas de colores 26 de Julio. Se percibe la ansiedad. Aún es temprano y las personas van ocupando el lugar por donde la Caravana dejará su huella.

Mientras tanto, la Universidad de Oriente abre sus puertas a nativos y visitantes. Los alumnos y profesores preparan las banderas, exhiben sus pulóveres, reparten pegatinas con las etiquetas #HastaSiempreComandante y #YoSoyFidel y rápidamente el ajetreo estudiantil contagia con su energía el ambiente.

Frank Tough es profesor de la Universidad de Alberta, en Canadá. En sus innumerables viajes a Cuba, no solo ha compartido sus visiones sobre los temas académicos en los que se ha especializado, sino el amor que siente por esta Isla de gente cálida, amigable y humilde. Es por ello que, sobre una roca, muy cerca de la avenida, se ubica como fiel vigilante que espera el arribo de una pequeña caja, en la que viene el alma de un pueblo.

Troy Chaifoux, abogado e investigador canadiense, espera junto al pueblo santiaguero, la llegada del cortejo fúnebre de Fidel. Desarrollado en la Universidad de Oriente, el 03 de diciembre de 2016. UHO FOTO/Yudith Rojas Tamayo
Troy Chaifoux, abogado e investigador canadiense, espera junto al pueblo santiaguero, la llegada del cortejo fúnebre de Fidel. Desarrollado en la Universidad de Oriente, el 03 de diciembre de 2016. UHO FOTO/Yudith Rojas Tamayo

El sol comienza a arreciar con toda su fuerza, pero Troy Chaifoux, abogado e investigador canadiense, también se alista para presenciar el tan esperado momento de tributo. Tiene lista su cámara y ambos, con una pequeña bandera de su tierra, atraparán para siempre, el sentir de los cubanos.

El helicóptero se acerca. Ya es hora. Desde muy lejos se escucha: ¡Yo soy Fidel! ¡Gracias Fidel! ¡Se oye, se siente. Fidel está presente! La multitud grita con la tristeza de saberlo muerto, pero con la convicción de saberlo vivo. Muchos no pueden evitar las lágrimas, otros confiesan que ha sido todo muy rápido. En cada rincón, se comparten las vivencias y se enseñan los videos. La primera parte del homenaje se ha terminado. Ahora, todos a la Plaza: Dicen que, en la plaza en estos días, / Se les ha visto cabalgar, /A Camilo y a Martí, / Y delante de la caravana, / Lentamente sin jinete un caballo para ti.

Todos a la Plaza, para homenajear al Líder Histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro. Desarrollado en Santiago de Cuba, el 03 de diciembre de 2016. UHO FOTO/Yudith Rojas Tamayo
Todos a la Plaza, para homenajear al Líder Histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro. Desarrollado en Santiago de Cuba, el 03 de diciembre de 2016. UHO FOTO/Yudith Rojas Tamayo

Una ola multicolor se desplaza hacia la imponente figura de Antonio Maceo. Múltiples televisoras nacionales e internacionales ya están reportando. Faltan más de siete horas para que comience al acto político; sin embargo, las personas se están sentando en la plaza, aunque el calor santiaguero haga de las suyas.

Frank y Troy están impresionados con la presencia de tantos jóvenes que, en sus cuerpos llevan tatuados el nombre de Fidel. Y es que no puede ser de otra forma. Cada cubano ha hecho suyo al Comandante, un hombre que entró triunfante aquel Primero de enero, que repartió las tierras a los campesinos, que construyó una nación con salud y educación gratuitas, que fomentó la superación en los jóvenes, que confió en la posibilidad de un mundo mejor, que lideró la batalla por el regreso del niño Elián y de los Cinco Héroes… en fin: un GIGANTE DE PUEBLO.

La permanente enseñanza de Fidel es que sí se puede, expresó Raúl en Santiago de Cuba: (Foto: Estudios Revolución)
La permanente enseñanza de Fidel es que sí se puede, expresó Raúl en Santiago de Cuba: (Foto: Estudios Revolución)

La espera genera la expectativa del comienzo. Ya está anocheciendo. No quedan espacios vacíos. El calor de un Santiago heroico aplaude emocionado la llegada de Raúl Castro. Son muchas las personalidades que lo acompañan, pero todos esperan impacientes las palabras del hermano inseparable de Fidel, del amigo, del compañero:

“Querido pueblo de Cuba:

En la tarde de hoy, tras su arribo a esta heroica ciudad, el cortejo fúnebre con las cenizas de Fidel, que reeditó en sentido inverso la Caravana de la Libertad de enero de 1959, realizó un recorrido por sitios emblemáticos de Santiago de Cuba, cuna de la Revolución, donde, al igual que en el resto del país, recibió el testimonio de amor de los cubanos.”

“(…) En nombre de nuestro pueblo, del Partido, el Estado, el Gobierno y de los familiares reitero el agradecimiento más profundo por las incontables muestras de afecto y respeto a Fidel, sus ideas y su obra, que continúan llegando desde todos los confines del planeta.”

Y así fue. A viva voz se unía Frank al clamor de ¡Raúl, amigo! ¡El pueblo está contigo!, mientras ondeaba su bandera. En aquellas horas no importaron las horas de pie, el agotamiento o el calor, porque estuvimos doce horas al lado de Fidel.

Vuelven las heridas que no sanan, / De los hombres y mujeres que, / No te dejaremos ir. / Hoy el corazón nos late afuera, / Y tu pueblo, aunque le duela/ No te quiere despedir.

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