
La mañana comenzó de forma diferente a la rutina que, cada día, caracteriza la sede Oscar Lucero Moya de la Universidad de Holguín. Y es que los jóvenes de las Facultades de Ingeniería, Ciencias Económicas y Administración, Industrial y Turismo e Informática Matemática se unieron a las denuncias que, en todo el país, se han estado sucediendo, a causa de las becas World Learning y sus segundas intenciones para con el estudiantado cubano.

Rosalina Gretel Ramírez, presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria en la institución se hizo portavoz del sentir de los más de mil estudiantes que reciben docencia en este campus, destacando que “aquí no nos van a engañar como quizás han hecho con los jóvenes de los más de 160 países en que tiene oficinas esa ONG, financiada con dinero de la USAID. No podemos callar, mientras se llevan a nuestros estudiantes al Programa de verano para jóvenes cubanos para convertirlos en “líderes”, como si aquí no tuviéramos suficientes espacios y oportunidades para ello. Por eso, hoy alzamos nuestra voz desde la Universidad de Holguín contra sus pretensiones subversivas.”

Y a este sentir también se unieron los criterios de los estudiantes angolanos que se forman como profesionales en esta casa de altos estudios. Tal es el caso Reginaldo Shivalata, quien manifestó sentirse muy bien entre tantas personas que defienden con cariño y firmeza sus ideas, pues considera que no se puede sucumbir ante propuestas tentadoras que buscan otros propósitos.


Por su parte, Yaíma Leyva Rodríguez dijo sentirse indignada con estas becas, pues en nuestro país hay muchísimas posibilidades y como estudiantes, tenemos el deber de defender las conquistas del socialismo.

“El estudiantado conoce muy bien qué hay detrás de estas propuestas y es por ello que se ha generado esta respuesta a nivel nacional, a la que nos sumamos hoy los holguineros”, expresó Glessler Ramos, vicepresidente de la FEU en el centro.
World Learning es una organización “sin fines de lucro”, cuyo objetivo supuestamente es “empoderar a las personas y fortalecer las instituciones”. Sus oficinas tienen asiento en Washington y Vermont. Ha recibido financiamiento de distintas instancias del Departamento de Estado de Estados Unidos, incluyendo la USAID, para promover cambios en Cuba, a la sombra de la sección 109 de la Ley Helms-Burton de 1996, la que fundamenta el empleo de partidas millonarias superiores a 139 millones de dólares en los dos mandatos de Barack Obama.