No te pondremos en lo oscuro


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marcha-antorcha3-300x211NO SABE MORIR. Prende aferrado a una lata o en aquel trozo de madera cubierto con tela. Cientos de manos jóvenes lo elevan al cielo. Arde, mas no destruye. Esta vez es emblema. Llama del sendero, compañía de los peregrinos. Al fondo, una madre con los brazos abiertos, mantiene su sonrisa de edad dorada. Están sus hijos.

No hay oscuridad. Las estrellas bajaron del cielo para ondear en la tierra. Un trovador sencillo musicaliza versos. Una pareja se besa.El che en su pulóver mira hacia las canteras que marcan para siempre la vida de un niño, sobre los hombros de ella cuelga en una mochila el rostro de John Lennon. Son de esos soñadores que no piensan en el largo del trayecto, sino en las huellas dejadas en el camino.

Vienen de todas partes. El frío no es obstáculo. Para entrar en calor unos co­rean canciones de Silvio, otros conversan sobre el ambiente. Los de adelante llevarán el paso. El aire agita siglas históricas. Letras guías. A pocos metros llora una pared que vio asesinar a Manzanita.

27 de enero del 53. Un estudiante con su saco en los hombros, piensa en un desfile con antorchas. Cien años tendría el Maestro. Los tiranos se oponen, pero no se atreven a interrumpir tan sentido homenaje.

Siguen los mismos balcones de testigos. Esos que 61 años atrás custodiaron una Generación Centenaria. Ahora saludan otra, igual de revolucionaria. Épocas distintas concuerdan en un mismo rumbo.

Ya es media noche. Enero 28. Mientras todos andan San Lázaro abajo, en la calle Paula un lucero entra por la ventana de una casa pequeña. Allá se oye el llanto de un bebé. Aquí se honra al hombre que escribió para los niños.

Fuente: Revista Senderos