Desde pequeña, a Anabel le gustaba entender cómo funcionaban las cosas. Esa curiosidad innata la llevó por el camino de la ingeniería civil y, finalmente, a la investigación científica. Esta joven profesora de la Universidad de Holguín (UHo) ha sido reconocida por desarrollar herramientas que emplean modelos matemáticos y computacionales para proteger a Cuba, y especialmente a su provincia, de los embates de huracanes e inundaciones.
Conversamos con Anabel Reyes Ramírez, sobre su motivación, el vínculo esencial entre la universidad y la sociedad, y el poder de la investigación para transformar realidades. Su historia es un testimonio de cómo la curiosidad, cuando se une al compromiso, puede generar soluciones que salvan vidas y protegen recursos.
La chispa de la vocación
¿Qué te impulsó a dedicarte a la investigación científica? ¿Hubo un momento, una persona o una experiencia en particular que marcó ese camino?
Mi motivación personal nació desde pequeña. Pero un momento que marcó particularmente ese camino fue mientras era estudiante de ingeniería civil. Siempre me atrajo el uso de herramientas computacionales para mejorar procesos constructivos y prevenir riesgos. Desde entonces me vinculé a proyectos de investigación en la universidad. Recuerdo con mucho cariño toda la etapa de investigación para mi trabajo de diploma. Luego, la formación de posgrado (maestría, doctorado) me inspiró a ver siempre a la ciencia y la tecnología como herramientas para transformar la realidad.

El equilibrio entre el aula y el laboratorio
Compaginar la docencia universitaria con la investigación de alto nivel requiere gran dedicación. ¿Qué es lo que más te apasiona de este doble rol y cómo logras ese equilibrio?
Desempeñar ambos roles es definitivamente una fortaleza. Es una oportunidad de formar ingenieros con pensamiento científico y capaces de innovar. El éxito para mantener ese equilibrio es no ver ambas cosas por separado, sino integrarlas. La docencia me permite transferir el conocimiento de las investigaciones directamente a mis clases; a la vez, los estudiantes me aportan nuevas miradas a los proyectos en los que estoy involucrada.
La ciencia explicada en simple
¿Podrías explicar, de manera sencilla, en qué consisten, las investigaciones que realizas?
La esencia de mis investigaciones se enfoca en el empleo de modelos matemáticos y herramientas computacionales para la gestión preventiva del riesgo de desastres. Específicamente, modelamos inundaciones para obtener mapas de riesgo, y estudiamos el efecto destructivo de los vientos huracanados sobre cubiertas ligeras de viviendas.

El origen: una necesidad social urgente
¿Cómo nació la idea de estas investigaciones? ¿Fue a partir de una necesidad concreta detectada en el territorio, una pregunta académica o la convergencia de varias disciplinas?
El origen parte de una necesidad social concreta. Ver cómo año tras año, con el paso de cada huracán, se producían grandes inundaciones por el desbordamiento de ríos y muchos colapsos de cubiertas ligeras. Esta problemática fue el impulso para usar herramientas de ingeniería orientadas a la toma de decisiones y a obtener instrumentos que permitieran una gestión proactiva del riesgo, reduciendo la vulnerabilidad desde las etapas tempranas, no solo después del desastre.
El poder del equipo multidisciplinario
La ciencia es una labor colectiva. ¿Quiénes más forman parte de tu equipo de trabajo y cuál ha sido la clave para su éxito conjunto?
Contar con un buen equipo es fundamental. En mi caso, tengo la dicha de pertenecer al colectivo de profesores investigadores del Centro de Estudios CAD-CAM. La clave del éxito es que es un equipo multidisciplinario. Nos unimos para abordar cada problemática desde múltiples miradas, donde cada uno aporta desde su área de conocimiento. Esto es fundamental para alcanzar resultados.
El puente esencial: universidad, empresa y sociedad
¿Cuál es el principal aporte o solución que tu investigación ofrece a la sociedad cubana, y en particular a nuestra provincia de Holguín?
Hemos aportado como solución tangible una metodología orientada a las empresas constructoras y entidades estatales encargadas del diseño y construcción de cubiertas ligeras en nuestra provincia. Esto optimiza los procesos de diseño al permitir evaluar la vulnerabilidad de las cubiertas desde las primeras etapas. De esta manera, se pueden construir cubiertas, viviendas y obras sociales mucho más seguras ante los huracanes, reduciendo las pérdidas materiales y protegiendo a las familias.
Los resultados de estas investigaciones han estado estrechamente vinculados con las empresas de diseño y construcción de la provincia, así como con los organismos de defensa civil. Integramos los resultados tanto en los procesos de diseño productivos, como en los planes de prevención de riesgo. Este es un ejemplo de cómo el conocimiento generado en la universidad se traduce en soluciones palpables para el territorio.

Mirando al futuro: más allá del laboratorio
¿Qué esperas que ocurra con los resultados de tu investigación en los próximos años? ¿Cómo visualizas su aplicación práctica a mayor escala?
Como proyección futura, esperamos que estas herramientas y resultados se logren implementar y generalizar a nivel nacional en el sector de la construcción. Que se integren a la modificación de normativas técnicas, y que expandan su uso en la formación de ingenieros y en sistemas de alerta temprana a mayor escala.
Sembrando la semilla en las nuevas generaciones
¿De qué manera tu labor investigativa impacta directamente en la formación de los estudiantes? ¿Cómo los involucras en el proceso científico?
Sembrar la semillita de la investigación en los estudiantes ha sido algo fundamental. Siempre hemos buscado involucrar a los estudiantes desde el pregrado en los proyectos de investigación del centro, a grupos científicos estudiantiles y que desarrollen trabajos de diploma ligados a la resolución de problemas reales. De esta manera, aprenden haciendo, desarrollan pensamiento crítico y muchos continúan en la investigación una vez graduados.
Retos y fortalezas de la ciencia cubana
Desde tu perspectiva como investigadora activa, ¿cuáles consideras que son los principales retos y, a la vez, las mayores fortalezas de la ciencia cubana en la actualidad?
Considero que los retos actuales están enfocados en el acceso a recursos tecnológicos actualizados y en esa integración tan necesaria con el sector productivo. Pero a la vez, la mayor fortaleza radica en el capital humano: la ciencia cubana cuenta con investigadores formados, talentosos, comprometidos y, sobre todo, capaces de innovar con los medios disponibles.
Un mensaje para los futuros científicos
¿Qué mensaje le enviarías a los jóvenes que están considerando dedicarse a la investigación?
Mi mensaje sería que sepan que la ciencia es una herramienta poderosa para cambiar el entorno. Si tienen curiosidad, disciplina y ganas de aportar, la investigación les dará la oportunidad de crear soluciones con un impacto real.

