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Una rosa para una rosa

postal-mujer-internet-uhoAparecida de un cuento de hadas o quizás de las páginas de El Principito, nació una rosa un buen día. Quiso el destino que siendo única en el jardín que allí se cultivaba, quedara recogida en pequeñas instantáneas.

Como regalo de un hombre hacia sus compañeras, cada imagen de aquella flor se convirtió en motivo de admiración y agradecimiento, como retribución a la belleza, talento, femineidad, tesón y delicadeza que caracteriza a la mujer universitaria holguinera.

Se les ve bien temprano en la mañana abordar los ómnibus de trabajadores, llegar temprano a sus clases; comenzar la jornada con un dulce ¡Buenos días!, aunque en su hogar haya dejado encerradas en un cofre, las lágrimas de duras situaciones; se les observa cuidar con ternura al grupo de jóvenes que un día serán los profesionales del futuro; se les sorprende con un halago, con una sonrisa; se les descubre leyendo un nuevo libro, realizando anotaciones para publicar el anhelado artículo; se les disfruta en un pasillo, en la cocina, en los bedeles, en una oficina como tal vez pensaron ser cuando eran niñas; y ahí están las mujeres de Universidad, siempre listas y hermosas para conquistar la cotidianidad.

Aunque 109 años han transcurrido desde aquel incendio donde murieran alrededor de 130 mujeres, luego de declararse en huelga por una reducción de su jornada laboral a 10 horas, así como la exigencia de un salario igualitario para ambos sexos, todavía en el mundo, son muchas las féminas que siguen su lucha por la lograr la igualdad y el respeto a sus derechos.

Aquí, en este pedacito de tierra holguinera, la mujer trabajadora encuentra la posibilidad de realizarse profesionalmente y continuar su superación, con la garantía de un trato justo y acorde a sus potencialidades, en especial, nuestras profesoras universitarias.

Ellas, las que a diario, asumen sus roles de madre, hermana, tía, hija, abuela, esposa… Las que aman, enjuician, seducen, trabajan, se sacrifican; las que se destacan por su levado espíritu de superación, de investigación, de crecimiento; las que analizan, debaten, publican y hacen ciencia y vida todos los días.

Para ellas van dirigidas estas palabras llenas de reconocimiento y esa hermosa rosa que creció bajo la luz de nuestra querida Celia. Llegue a todas las mujeres que sostienen en sus manos una tiza, una escoba, que trillan en arroz o que buscan las soluciones inesperadas a los más insospechados problemas, nuestra felicitación.

La flor, que había trabajado con tanta precisión, dijo bostezando:

-¡Ah, perdóname… apenas acabo de despertarme… estoy toda despeinada…!

El principito no pudo contener su admiración:

-¡Qué hermosa eres!

-¿Verdad? -respondió dulcemente la flor-. He nacido al mismo tiempo que el sol.”

El Principito, obra de Antoine de Saint-Exupéry

MSc. Yudith Rojas Tamayo
Lic. en Periodismo. Máster en Historia y Cultura en Cuba. Profesora e investigadora de la Universidad de Holguín y Periodista de la emisora Radio Angulo. Especialista de la Dirección de Comunicación Institucional.
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