El 10 de abril de 1961 marcó un punto de giro en la estructura social de la nación cubana con la creación de los Círculos Infantiles, una obra que encontró en Fidel Castro a su principal impulsor y estratega.
Más allá de la gestión administrativa, el registro histórico revela una pedagogía de la cercanía: desde la supervisión directa en las áreas de lactantes hasta la instrucción técnica en el terreno deportivo, el líder convirtió estas instituciones en el laboratorio de una educación integral.
La atención a la primera infancia y el diálogo directo con las nuevas generaciones se consolidaron como el eje central de un proyecto de país que, seis décadas después, sobrevive en el rostro de sus protagonistas.

Fidel supervisando los detalles en una de las primeras etapas de atención. Su presencia en las áreas de cuna reafirma que, para la Revolución, el bienestar del niño comienza desde el primer día de vida. 
Inaugurar es crear. Fidel, tijera en mano, abre las puertas de una nueva institución, expandiendo una red que hoy abraza a miles de familias trabajadoras en toda la isla.

Fidel ante la prensa durante una visita educativa. Su gestión siempre fue un libro abierto para los medios, documentando paso a paso el avance de los Círculos Infantiles. 
El deporte como derecho. Fidel entrega implementos deportivos, impulsando la idea de que la recreación sana es parte indispensable del desarrollo del niño. 
Transmitiendo la pasión nacional. En un gesto pedagógico, Fidel instruye a un pequeño sobre la técnica del bateo, uniendo el amor por el béisbol con la disciplina del aprendizaje.

Autores
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Yusmel Pérez Figueredo: Editor
Graduado de Historia del arte por la Universidad de Oriente (2002). Profesor de Historia del arte y Arte cubano de la Universidad de Holguín. Especialista de la Dirección de Comunicación Institucional.
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